Veo gente muerta y andan caminando por las calles.

«Veo gente muerta»
no te confundas; es verdad. Veo gente muerta y andan caminando por las calles, manejando su auto, comiendo en restaurantes sin percibir el sabor de la comida, sus caras no demuestran emotividad, haciendo la voluntad de otros; temiendo a los vivos; unas frases recurrentes que usan los muertos: «yo no confío en nadie», «todos son iguales»; «no me importa»; «todos me critican»; «…a mi qué?»; su cerebro no reconoce que hay posibilidad en la felicidad y la paz, el exterior les afecta: desde un clima cálido, el aire que entró por la ventana, hasta las noches sin luna, peor aun, la vida de algunos seres; con facilidad se enrolan en las pesadillas de otros muertos, aveces cargan con otros muertos en sus hombros y espaldas, les duelen las rodillas porque sienten obligación de hacer lo que no quieren o por estar donde no desean; evaden que este día se puede actuar con diferencia porque su hábitat es el pasado, donde todo esta muerto también; las ganas de vivir se fueron cuando la realidad no concordó con unas expectativas rígidas e imposibles que una película, vecinos o sus padres le dieron como mapa para transitar por este mundo. El deseo murió cuando un sueño que tuvo alguien se encargo de decirle que estaba loco por anhelarlo.
Entonces poco a poco se fue muriendo y quedando vacío, luego ese hueco lo quiso llenar con algo externo, como comida, drogas, alcohol, maltrato, trabajo, riesgos innecesarios, conflictos parasitarios y muchas ocupaciones para no pensar, total ya esta muerto.

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