¿Para Qué Sufrimos?
Tenemos tanto dolor guardado dentro de nosotros, porque evitamos sentirlo, creemos que el tiempo curará nuestras heridas, pero no las cura, siguen guardadas en nuestro subconsciente, y toda nuestra personalidad se ha ido formando en torno a lo que llevamos dentro, adoptando una actitud temerosa hacia la vida porque nos educaron con ciertos parámetros, nos enseñaron a ser fuertes, tan fuertes que al combatir con nuestros sentimientos, los convertimos en resentimientos, tan fuertes para luchar y competir por aquello que anhelábamos, que convertimos nuestros resentimientos en sufrimiento, todo lo que obtuvimos con esfuerzo nos causó sufrimiento y ser abundante no requiere de esfuerzo, pero nunca nadie nos dijo que ya éramos abundantes, nos dijeron lo contrario y a consecuencia de no saberlo hemos creado todo el dolor que guardamos dentro, por eso en el mundo reflejamos nuestro sufrimiento, pero la causa de estos pensamientos no está afuera, está adentro, y tenemos tanto miedo de silenciar nuestro mundo, que preferimos estar entretenidos con las cosas materiales para aliviarnos, huyendo de nosotros mismos, pero en realidad al resistirnos seguimos llevando el dolor por dentro, por ese motivo la vida nos tiene que crear situaciones en la que nos encontramos con el lado oscuro de nuestra alma, pero no con la intención de sufrir, sino con parar de sufrir, viéndolo desde otra perspectiva, aquellas situaciones que nos producen dolor, son una bendición, porque nos están dando la oportunidad de sentirlo, y al sentirlo podemos observar y aceptarlo como algo nuestro, y en esa aceptación, este se va diluyendo en armonía; el dolor surgió para curar el sentimiento que convertimos en resentimiento; que ironía haber hecho tanto esfuerzo por evitarlo, qué ironía estar rodeado de tanto amor y nosotros sufriendo.
Dios está siempre con nosotros, pero no lo escuchamos porque siempre estamos haciendo mucho ruido con nuestra mente, y solo al aquietarse podemos oírlo, te imaginas cuánto dolor te evitarías si escucharas a tu voz interior; Dios en su infinito amor ha tenido que crear experiencias dolorosas en tu vida porque todo el tiempo estas lleno de razones con tu mente, qué tal vez la única manera que existe para que puedas rendirte y oírlo, es, experimentando dolor. Hoy puedes dejar ir el sufrimiento, dejando de luchar contra el, te enseñaré una forma de hacerlo; he sido una persona muy temerosa, y cuando comencé a silenciar mi mundo, me entregue a aquellos sentimientos que me atormentaban, y al sentirlos, estos fueron desapareciendo de mi subconsciente, fue entonces que la vida comenzó a reflejar otro color, y comencé a verla de otra manera, en ese momento entendí que el sufrimiento es opcional porque en realidad es producido solo por la mente, el cuerpo no tiene la capacidad creativa de enfermarse pero la mente si la tiene, el cuerpo solo es el vehículo con el que tu alma se experimenta, por eso al curar tu mente, tu cuerpo te seguirá.
Para realizar esta curación, respira profundamente en una postura en la que estés cómodo, y trae a tu mente aquellos pensamientos que te atormentan, atrévete a sentirlos, no pasara nada, simplemente no luches contra ellos, si deseas llorar u otra forma de expresión, hazla, manifiéstate en tu mente, de ahí proviene el bloqueo emocional, siéntela hasta que éste vaya desapareciendo, y cuando tu mente quede en blanco, finaliza repitiendo estas palabras: “espíritu pleno e inocente, Todo es Perdonado y Liberado”, hazlo las veces que sean necesarias, ( 3 aproximadamente ) no reprimas tus emociones, al sentirlas las dejas ir, no hay nada que puedas rescatar del pasado por qué el pasado está muerto, déjalas ir y estarás más conectado con lo existencial, que es el ahora, desde aquí tus mañanas serán resplandecientes.
La felicidad es nuestra esencia, pero hemos creado tantos bloqueos en nuestra mente que lo olvidamos completamente, pero ahora podemos entender más concreta mente, ¿El para qué sufrimos?, y la respuesta es, para regresar a nosotros mismos, tuvimos que perdernos para encontrarnos, y al encontrarnos regresamos a nuestra esencia que uno con Dios, en unión con todos nuestros hermanos y nuestro ser, el sufrimiento es una ilusión al igual que el tiempo, el ahora es todo lo que existe, desde aquí no hay tiempo y sin tiempo no hay sufrimiento.
