Dice el Maestro Saint Germain que: «Es bueno saber algo, pero saber cómo aplicarlo es aún mejor y más poderoso»…
Todo decreto es el reconocimiento del deseo cumplido. Debemos aceptar como recibido y gozado todo aquello que decretamos.Sólo una persona puede decretar en tu mundo, y eres tú mismo. No es necesario ponerse tenso ni hablar con voz fuerte; sólo debemos expresar la supremacía y dignidad de nuestra autoridad divina.
Afirma a cada momento: «Yo Soy la Presencia», para que se te abra el canal y el Poder de Dios actúe en ti.
Decreto: «Gran Presencia «Yo Soy», te invoco en mi mundo de negocios. Te ordeno que consumas todo lo que no sea igual a ti, y que lo remplaces con la Perfección de Dios que «Yo Soy». Te ordeno que te mantengas a ti misma y que manifiestes tu autoridad incesante, limpiando mi mundo de toda cosa discordante.
«Yo Soy» la Suprema Autoridad de Dios en Acción»….
«Gracias Amen»
