EL MIEDO DETRÁS DE LA IRA
Enojarse es una emoción sana y básica, nos ayuda a protegernos de aquello que pudiera hacernos daño, y nos indica cuando se requiere poner límites a ciertas situaciones y también expresar nuestras expectativas y necesidades.
Cuando esos enojos se reprimen sin decirse, nos convertimos en una especie de olla exprés llena de demandas y molestias no comunicadas. Es entonces cuando el sano enojo se convierte en la inútil y perjudicial IRA.
La persona iracunda, aunque pueda parecer dura, con las cosas claras y que impone respeto allá por donde pasa, en el fondo es un ser muerto de miedo. Necesita usar esa manera de expresarse, esa ira, para defenderse. ¿De qué pretenden defenderse las personas que sienten ira? Evidentemente, de algo que puede hacerles daño o sufrir. Tienen mucho miedo de caer en el sufrimiento y utilizan la estrategia de la ira para librarse de él.
Y su sufrimiento viene de no ver cubiertas sus expectativas, necesidades o demandas, eso les da mucho miedo, porque significa que no siempre el mundo, la vida o los demás van a hacer las cosas como les gustaría. Están fuera de su control.
La persona iracunda interpreta que, al no ser estas exigencias satisfechas, se encuentra en una situación de peligro, por lo que grita, intimida, insulta, agrede, rompe cosas, amenaza, etc.
Y lo que requerimos hacer desde el amor, es ver el miedo detrás de ese comportamiento.
¿Cómo manejo la rabia?
Permítete sentir el enojo, es algo normal, comunica lo que sientes en el momento y lugar justos, así evitarás acumular una cantidad considerable.
Si la ira es inevitable, siéntela, dale su espacio, evita resistirte a esa sensación. Retírate a un lugar donde puedas estar tranquil@ y cerrar los ojos para dejarla llegar, visualizala con una forma y un color, obsérvala y agradécele por su protección. Cuando estés list@, deja que se eleve al cielo y se pierda.
Luego toma consciencia de cuáles han sido tus exigencias no llenadas que te han causado esta emoción, ¿Cual es tu miedo?
Amate y acepta lo que sientes, y sé más flexible en tus demandas a los demás.
