LA GRATITUD A DIOS PUEDE MANIFESTAR MILAGROS…
La oración correcta no es nunca de súplica, sino de gratitud. Cuando dais gracias a Dios por adelantado por aquello que habéis decidido experimentar en vuestra realidad, estáis efectivamente reconociendo que eso está ahí… en efecto. La gratitud es, entonces, la más poderosa afirmación dirigida a Dios. Así pues, no supliquéis nunca. Antes bien, agradeced.
Neale Donald Walsch
