En la vida no hay premios ni castigos sino consecuencias de tus actos…
Todo lo que te produce molestia, te está enseñando paciencia, aquel que te abandona te está enseñando a ser fuerte por ti mismo.
Todo lo que te enoja te está enseñando perdón y compasión, todo lo que te resta poder te está enseñando a tomarlo de vuelta.
Todo lo que odias te está enseñado amor incondicional, todo lo que temes te está enseñando coraje y valentía, y lo más importante, todo lo que no puedes controlar te está enseñando a dejar ir.
Cómo dijo OSHO: si sufres es por ti, si te sientes feliz es por ti, si te sientes dichoso es por ti. Nadie más es responsable de cómo te sientes, solo tú y nadie más que tú.
Tú eres el infierno y el cielo también.
Reflexión: La vida es tan buena maestra que si no aprendes la lección “Te la repite”.
